lunes, 30 de septiembre de 2019

Comentando la realidad nacional e internacional


A R T Í C U L O S   D E   A G O S T O

-          Esperanzados en un presente complejo… una tarea colectiva.
-          El gusano que se vuelve mariposa… o cómo lo imposible que se hace real.
-          El problema no es Trump… es ¿cómo llegó a ser presidente?
-          La salvación está en la comunidad… solos, nos perdemos.
-          ‘Cambiaron mi canción’… pero no la perdí.

1.  ESPERANZADOS EN UN PRESENTE COMPLEJO, Pedro Pierre
En todas partes las situaciones se presentan como complicadas. Es que estamos en un cambio de civilización, en la construcción de una nueva cultura, una nueva convivencia, una nueva ciudadanía global. De ahí la confusión general, diría... "normal". En Ecuador, mucho caos. En Europa mucho descontrol. En Estados Unidos, Trump se parece a “un burro con plata” (¡Perdón a los burros!), diabólico. En África muchas masacres y migraciones. En Asia bastante inestabilidad. Por todas partes está la globalización neoliberal que todo lo quiere controlar y que lo trastorna y destruye todo. Al mismo tiempo hay realidades que mueren, otras no quieren morir y muchas otras que nacen. El desafío de cada uno de nosotros es discernir las que nacen y estar de ese lado, para no ser ‘muertos en vida’.
Creo que debemos aprender a pensar y actuar de manera más sencilla y, con mucha humildad y tranquilidad, ir a lo esencial. Es momento de esperanza. La vida y el amor que habitan el universo no se detienen y avanzan con nuevos rostros, con nosotros si así lo queremos o sin nosotros si caminamos equivocadamente. Todo eso es una invitación a mirar el mundo y las religiones con ojos esperanzados.
En la sociedad, crece la violencia de las grandes potencias dominadoras que se sienten acorraladas como nunca antes. Quieren seguir controlando tanto el saqueo indiscriminado de las materias primas como las protestas de los pueblos que las poseen y no se la quieren dejar quitar sin más. La violencia de las multinacionales y de sus Estados es tanto mayor a medida que la conciencia, la resistencia y las alternativas de los pueblos avanzan y sacuden todos estos imperios. En el pasado, los conflictos eran localizados. Ahora son globales y tienen repercusiones en todas partes. De ahí las migraciones masivas, la organización de la miseria, la destrucción de países, el creciente robo de materias primas, la pasividad cómplice de los países que vienen cómodamente, la angustia de las generaciones más jóvenes...
En las Iglesias y las religiones la crisis también es grande. Tal vez las que mejor resisten son las religiones ancestrales. En la Iglesia católica, la crisis es particularmente catastrófica. Hace 55 años, un Concilio, o sea, una reunión de obispos de todos los países católicos, fue convocado en Roma para actualizar la Iglesia católica, siendo dicha reunión su máxima autoridad. Se abrió puertas y ventanas para desempolvar las conciencias dormidas y las estructuras obsoletas. Esto no fue el gusto de una mayoría de obispos y cardenales, como también de los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16, que buscaron volver al ‘pasado maravilloso de la Edad Media’. Frente a las grandes tensiones internas, el papa Benedicto ‘botó la toalla’. Se eligió al papa Francisco para reformar la Curia romana y encausar la Iglesia según la vida y el testimonio de Jesús: volver a lo único absoluto, tal como lo fue confirmando el papa Pablo 6°, es decir, trabajar a la implantación, por una parte, de la fraternidad y de la justicia en el planeta y, por la otra, el respeto a la naturaleza: Jesús llamó esta tarea ‘el Reino’. A eso se está empeñando el papa Francisco a pesar de las muchas resistencias y oposiciones tanto internas de los grupos tradicionalistas como externas de los gobiernos neoliberales y sus transnacionales.
                Es tiempo de discernir todas las iniciativas que nacen por todas partes, en particular desde los pobres organizados que defienden la vida, la naturaleza, la fraternidad y la justicia, con un horizonte de trascendencia. En América Latina, los Pueblos indígenas con su cosmovisión y la Iglesia de los pobres con su teología de la liberación van por este camino.
                Individualmente debemos integrar grupos humanos, asociaciones, organizaciones sociales, movimientos políticos que se enrumban por estos objetivos. O nos perderemos en el individualismo mortífero, el consumismo deshumanizador y la complicidad perversa con el neoliberalismo. Se trata de vivir sencilla y fraternalmente para no aumentar la destrucción de la naturaleza y de ponerse del lado de las víctimas de todo tipo para compartir sus anhelos y sus luchas.
Estamos en un momento de opciones decisivas y esperanzadoras si avanzamos hacia una 'nueva Tierra' y una Humanidad reconciliada. Esto no se hace sin sufrimiento: es, según san Pablo, “el parto de la humanidad que gime de dolor”. Es el camino que nos enseñan la “paciente impaciencia” de los humildes y el coraje de las y los que quieren vivir en plenitud, pero todos ‘en comunidad’.

2.  EL GUSANO QUE SE VUELVE MARIPOSA, Pedro Pierre
La creación es sorprendente. Por ejemplo el caso del gusano que se vuelve mariposa. Todos sabemos de esta metamorfosis, es decir, a la vez un cambio y una ruptura: un animal que sólo camina en la tierra se poner a volar… y no sólo eso sino que su cuerpo de mariposa poco tiene que ver con su anterior cuerpo de gusano. Se vuelve un insecto totalmente diferente, a partir de células que, en un momento dado, producen este cambio radical.
En la evolución de las especies se pasa progresivamente de un nivel al otro, pero en continuidad: el primer paso prepara el siguiente y así de sucesivo. La metamorfosis del gusano en mariposa no nos parece ‘normal’ porque rompe esta continuidad: no se trata sólo de un cambio de forma, sino un cambio de ‘estructura’. Esto lo podríamos llamar ‘milagro’, porque rompe el esquema ‘normal’… a pesar de que es muy ‘natural’, es decir, según su naturaleza porque es capaz de lograrlo.
Esta originalidad consiste en pasar a un grado distinto y superior de existencia. Si lo pensamos bien, esta situación nos permite creer, diría, en lo ‘imposible’. Pero eso está inscrito en la creación. Pienso que podemos afirmar que es una capacidad de todos los seres creados, ya que todos somos ‘de la misma especie’: somos una inmensa cadena de evoluciones que han llegado al desarrollo ‘consciente’ que es el ser humano. No somos esencialmente diferentes, sino un eslabón más de la expresión de la vida: ¿no se podría decir que todos los seres vivos, incluida la materia, tenemos el mismo ‘ADN’, la misma estructura fundamental? Si el gusano tiene la capacidad de volverse mariposa, ¡cuánto más nosotros los humanos podemos lograr cambios radicales! La creación no ha terminado, sino que el proceso de la vida es progresivo y en constante mejoramiento. La vida no sólo se multiplica en cantidad: la vida da nacimiento a nuevas vidas, sino también en calidad: la vida que nace va a ser mejor que la matriz que la ha producido. Y eso es la razón de nuestra existencia: no sólo hacer crecer la vida en cantidad, sino en calidad.
Si no lo logramos, es que estas células, estas neuronas no han despertado: Están dormidas. No encuentran un ambiente que les permite desarrollarse o no han madurado lo suficiente para ‘nacer’ a la novedad que esconden. ¿Creemos en eso? ¿Creemos en nuestra capacidad de recrearnos, de cambiar de vida, de cambiar el mundo, de entrar en la dinámica creadora del cosmos de recrearse permanentemente en algo mejor? Así nos olvidaríamos de este mito negativo del ‘pecado original’, de esta realidad inexistente pero tan incrustada en nuestra mente, de que los humanos ‘lo dañamos todo’, mientras estamos llamados a transformarlo todo… a imagen del gusano que se vuelve mariposa. Eso sí que es una ‘Buena Noticia’.
En nuestro mundo de desastres trágicos organizados por nosotros mismos, en las guerras que se multiplican atrozmente por medio del imperio del mal liderado por un Trump diabólico, en la catástrofe del calentamiento global provocado por nuestra indiferencia o nuestra complicidad, en los individualismos y egoísmos cínicos que vivimos en el día a día, en el odio que producimos por nuestra pequeñez humana o nuestra maldad… la mutación del gusano en mariposa nos acusa de pesimistas, pasivos, fatalistas, insolidarios, destructores, infames, criminales… mientras tenemos la capacidad de transformarnos, transformar nuestras sociedades y salir de los infiernos que nosotros mismos construimos o dejamos construir.
Por eso están en nosotros el deseo inquebrantable de felicidad, la certeza de que el paraíso ‘perdido’ (otro mito) no está detrás de nosotros sino por delante, la fuerza irresistible de las utopías concebidas como sueños de hoy que serán realidades mañana, ‘el amor más fuerte que la muerte’ como lo poetiza el Cantar de los Cantares, la seguridad de que ‘otro mundo es posible, urgente y necesario’… Eso está por nacer si nos unimos, si despertamos en cada uno de nosotros la y las espiritualidades que nos habitan, si nos dejamos poseer por el amor sembrado en nuestros corazones, si nos abrimos al Misterio de la Vida que nos abarca a todas y todos, si desplegamos la fuerza de Dios viva en cada una y cada uno de nosotros, tal como supo desarrollarla ‘un tal Jesús’ y cuántos grandes personajes, mujeres y varones, de la historia de la Humanidad. Creo firmemente que eso es posible, que hacia eso vamos más temprano que tarde, porque es nuestra necesidad más urgente, porque somos mucho más grandes de lo que nos imaginamos, y porque muchas y muchos creemos, trabajamos y damos la vida por más y mejor vida. ¡El gusano que se vuelve mariposa nos lo significa concreta y materialmente!

3.  EL PROBLEMA NO ES TRUMP, Pedro Pierre.
Los calificativos negativos a las palabras y actuaciones del presidente de Estados Unidos son casi innumerables y en su propio país. Hasta los obispos católicos lo van cuestionando duramente… Y se nos quiere hacer creer que tiene 67% de opción favorable para una nueva candidatura a la próxima presidencia del país. La cuestión principal es preguntarnos: ¿Cómo es posible que un tal presidente haya podido ser elegido y se mantenga sin mayores problemas, haciendo lo peor que le viene en gana? Esa es la verdadera crisis humanitaria de Estados Unidos y de los demás países autollamados ‘civilizados’. ¡Trump no pasa semana y casi día sin que atropelle los derechos humanos y el sentido común! Estamos frente a una dictadura de lo absurdo y de lo diabólico. En su tiempo, Jesús de Nazaret llamó esta perversidad “el pecado contra el Espíritu”, o sea, hacer pasar la mentira y la maldad como vedad y bondad. Hemos llegado al colmo de la desgracia. De allí proceden las mal llamadas guerras ‘humanitarias’, guerras declaradas sin agresor ya que son preventivas por si acaso la pudieron declarar, guerras que matan más civiles que militares, guerras innecesarias que dejan los países totalmente aniquilados y duraderamente empobrecidos (por eso las multitudinarias migraciones)…
Los grandes responsables de esta situación son los medios de comunicación en manos de un puño de ricachones que pagan millonadas para que así pasen las cosas, haciéndonos creer que es lo mejor y que no hay alternativa. Hemos llegado a la gran manipulación de hacer aceptar como bueno lo que es sumamente dañino para toda la humanidad y la misma naturaleza. Un periodismo que informe la verdad está totalmente marginado, perseguido y casi aniquilado: lo hemos visto con la entrega de Julián Assange a la supuesta justicia de Inglaterra. Hay que saber también que la mayoría de estos ricachones son los señores de las guerras que se dedican a producir armas y más armas cada vez más sofisticadas para la destrucción masiva e instantánea. Estos señores de la guerra y responsables de esta catástrofe planetaria son los accionistas de la Banca Federal norteamericano o Banco Central de Estados Unidos, el banco privado de los más ricos del planeta. Se reúnen anualmente en Davos, Suiza, para pulir esta mundial máquina de guerra, de despojo y de manipulación. ¡Bendita Suiza que lo acoge tan amablemente!
Además de marginar un periodismo responsable, nos manipulan de tal manera que pasamos a ser espectadores pasivos y silenciados de nuestros propios castigos. Los que no queremos ser cómplices de tales abusos generalizados nos tachan de agitadores, desquiciados y ‘terroristas’. ¿Y la gran mayoría de la población? ¡Muy bien, gracias! Ocupada en mirar telenovelas deshumanizadoras. Ocupada en manipular teléfonos de la cuarta o quinta generación que dan la sensación de estar acompañados de ‘un millón de amigo’ virtuales y desechables. Ocupada en mirar partidos de futbol sobre partidos de futbol, con cerveza en la mano, ahora no sólo de varones sino también de mujeres. Ocupada en esconder su miseria, su hambre de pan y de dignidad, su desempleo, sus enfermedades, su vida fracasada, su horizonte sin esperanza, ya que las víctimas de este sistema mortífero se las califica de vergonzosas, gente vaga y perezosa, inútil, descartable y ¡mejor que desaparezca muriéndose rápido!
¿Y las Iglesias, ‘maestras de la verdad y expertas en humanismo’? Si no son capaces de unirse para defender y promover la paz, volvamos a la espiritualidad que anida en todos los corazones para sacar valor en favor de la fraternidad universal. En esta espiritualidad, sin Iglesias ni religiones, encontraremos la capacidad de comulgar con el gran Misterio de Vida y de Amor que habita en el cosmos y todos los seres vivos. Este nos hará fuertes y valientes para convertirnos en hombres nuevos y mujeres dignas afín de hacer de nuestras vidas el lugar de lucha para una humanidad reconciliada consigo mismo y con la naturaleza. Esta espiritualidad no permitirá desterrar la guerra y, como lo canta María la madre de Jesús en su Magnificat, seremos presencia de este Misterio de Vida y Amor que dé “un golpe con todo su poder para deshacer a los soberbios y sus planes, derribar a los poderosos de sus tronos y exaltar a los humildes, colmar de bienes a los hambrientos y despedir a los ricos con las manos vacías”.
También demos preguntarnos, ¿por qué en Ecuador pasa lo que está pasando? El problema no es Moreno. El problema no es Trump. El problema lo somos nosotros y nosotras, demasiados vacíos de conciencia, valentía, unión, fraternidad y fe. Solamente tenemos la vida y el mundo que nos merecemos, mientras los aceptamos.

4.  LA SALVACIÓN ESTÁ EN LA COMUNIDAD, Pedro Pierre.
Todas y todos buscamos solucionar nuestro anhelo de felicidad. La realidad es que no la buscamos de la misma manera ni en el mismo lugar. La mayoría de nosotros somos bautizados, es decir, puestos en el camino de Jesús y su proyecto de fraternidad y justicia universal… Pero la verdad es que a la hora de decidir otras son nuestras prioridades, ya que decidimos en función de otros intereses.
Para la mayoría, la prioridad casi absoluto es la búsqueda del dinero: el dinero es la solución. Tal vez sin darnos cuenta, él pasa a ser nuestra primera y casi única preocupación. Todas y todos necesitamos de un mínimo de dinero para vivir dignamente. Jesús no ha condenado el dinero como tal: el grupo de sus apóstoles hacían bolsa común, ayudados en eso por la generosidad de algunas mujeres más acomodadas. Jesús condenó el dinero cuando pasa a ser un absoluto que condiciona toda nuestra vida, nuestra familia, nuestras actividades, nuestros objetivos: es el amo que nos dicta sus leyes; nos esclaviza. Jesús condenó también la riqueza, o sea, la acumulación de dinero, porque cuándo tenemos más de lo suficiente estamos quitando a otros lo que les corresponde. La acumulación de dinero es fruto de la explotación y del robo: Es la Doctrina Social de la Iglesia que califica así la acumulación de dinero. Quedémonos con estas palabras de Jesús para encontrar el justo equilibrio con referencia al dinero: “¡Con ese maldito dinero, háganse amigos!”
                Todo esto nos hace preguntar: ¿Cuál es nuestra primera prioridad? Unos no pueden vivir sin mirar todos los partidos de futbol de su equipo favorito, los del equipo nacional, los de América latina y los del mundial de futbol. Esclavitud. Otras no pueden perder ningún capítulo diario de una o varias novelas, sea de madrugada, de día o tarde en la noche. Esclavitud. Otros no pueden pasar el día sin tomarse unas cuantas cervezas ni terminar la semana sin emborracharse. Esclavitud. Otras gastan casi todo su dinero y su tiempo en comprarse ropa de la última moda y maquillaje de último modelo para aparentar lo que no son. Esclavitud. Otros tienen la pasión de las motos, o de los carros, o de comprar casas… en perjuicio a la familia, a la profesión, a la misma salud. Esclavitud.
                ¡Estamos lejos de la religión! Como también lejos de una vida verdaderamente feliz porque confundimos placeres pasajeros con felicidad que nos llena y llena la familia. Nos asedia una cierta soledad e insatisfacción y pensamos que las vamos a eliminar con más dinero, más futbol, más cerveza, más novelas, más ropa y maquillaje, más carros y casas… sin darnos cuenta que las cosas nunca van a llenar nuestro anhelo de verdadera felicidad.
                La felicidad está en la amistad, el amor y la fraternidad. Mientras no estaremos seguros de esto, la felicidad será como nuestra sombra… ¡que se aleja cuando la perseguimos! Conclusión: la solución es la comunidad, la comunidad de amigos, la comunidad familiar, la comunidad de vecinos, la pequeño comunidad cristiana que nos reune en nuestras casas. Allí vamos a encontrar la verdadera felicidad y sobre todo los caminos para conservar y aumentar esta felicidad. Sólo en comunidad acertamos donde apostar para ser duraderamente felices. Esto está al alcance de todas y todos, pero muchas veces preferimos perdernos por caminos que nos alejan definitivamente de la felicidad profunda. Recordemos la canción: “En cosas que se mueren, puse el corazón. ¡En cosas que se mueren, me voy muriendo yo!” Para no ser ‘muertos en vida’, la solución es la comunidad… sin olvidar la comunión con la naturaleza y con el gran Misterio de la Vida y del Amor que todo lo abarca.
Aprendamos entonces a pasar de ‘lo mío’ a ‘lo nuestro’ y del ‘yo primero’ al ‘nosotros’: la felicidad será nuestra fiel compañera de camino. ¿Y no será eso ‘la salvación’? Por supuesto que sí.

5.  “CAMBIARON MI CANCIÓN”, Pedro Pierre.
Es el título de una canción que acabo de escuchar: No la conocía ni su cantante… Es una protesta por el maltrato que se está dando a la naturaleza, a los animales, a las personas: un crimen de lesa naturaleza, una inhumanidad en el trato de los bosques, los ríos, el aire…. los pobres. Volvía a protestar porque en las redes sociales habían ‘clonado’ su canción: sobre la música habían puesto otras palabras que poco tenían que ver con el texto original. ¡Cuánta gente mala para ‘cambiarle su canción’!
¿No será también lo que nos pasa a nosotras y nosotros? A veces se nos malinterpreta porque no gusta lo que decimos y nos hacen decir lo que no hemos expresado. Se nos cataloga de equivocados porque no se quiere escuchar temas que hacen pensar, que cuestionan una manera de vivir, que denuncian actitudes injustas… ‘Nos cambian la canción’, para que sea más apetecible y favorable a intereses materiales, políticos y financieros.
Ahora las falsas noticias se han hecho un inmenso negocio. Hay innumerables empresas que se han especializado en ofrecer sus servicios para lanzar mentiras, hechos inexistentes, reflexiones erróneas, informaciones inventadas, meditaciones religiosas de mala fe… Leemos este conjunto de engaños que llegan gratuitamente y muy bien presentados a nuestros celulares; muchas veces los creemos porque saben lo que nos gusta y no nos gusta, porque justifican nuestros vicios y maldades… Nos cambian la verdad haciéndonos creer en la belleza y bondad de la mentira y la maldad. ‘Nos cambiaron la canción’…
Eso pasa a las parejas: se prometen amor eterno haciendo corazones enlazados por flechazos amorosos. Lo certifican tanto ante la autoridad civil como en el altar: “Te amaré por siempre en las buenas y en las malas: hoy más que ayer y menos que mañana”. Pasan los años: los egoísmos, las infidelidades y el machismo relegan estas promesas en un sueño que se vuelve pesadilla. Son las mujeres que se quejan que ‘se les cambió la canción’.
Cada vez más jóvenes están asustados por la destrucción inmisericorde de la naturaleza, los suelos, el agua, las especies vegetales y animales, la Amazonía y la convivencia humana. La propaganda les presenta una vida paradisíaca cuando la realidad muy diferente, en particular por la falta de empleo y la marginación. A ellos también se les ‘cambió la canción’.
Así nos manipulan haciéndonos creer falsedades, haciéndonos caer en actitudes que son dañinas… Los entendidos dicen que de esta manera se eligió a Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil. Estas manipulaciones de masas se dan en les redes sociales gracias a su ampliación por los grandes medios de comunicación escrita y televisiva. ‘Cambiaron mi canción’ se puede decir también del actual gobierno que se eligió para continuar la Revolución Ciudadana corrigiendo sus errores, y nos encontramos gobernados por partidos y gentes de derecha y extrema derecha que habían perdido las elecciones.
¿No estará pasando lo mismo con Jesucristo? Vino para hacer realidad el Reino de Dios, o sea, la fraternidad universal y la justicia en nombre de Dios. Envió a sus seguidores para continuar esta misión. Hoy los ministros de nuestras iglesias, en su inmensa mayoría, se pasan todo el tiempo celebrando misas y sacramentos con gentes que poco o nada tienen que ver con el Reino de Dios. Al papa Francisco que nos ayuda a volver a Jesús y al Reino, lo están calumniando de hereje y anticristo… A Jesucristo también, ‘le cambiaron la canción’…
Y nosotras y nosotros, ¿hemos escuchado nuestra canción interior que en definitivo es nuestro sueño de vida, amor y felicidad? ¿Hemos dejado expresar la fuerza y la grandeza que nos habitan? ¿Nos hemos sentido identificados con compromisos que engrandecen la vida, embellecen el amor, cuidan de nuestra casa común, comulgan con el misterio profundo del universo…? Todo un sistema pernicioso tiene otros intereses: hacer a los ricos más ricos a costa de los pobres más pobres. Nos empobrecen el corazón, nos engañan la mente, y ganan millones de millones en sus robos, saqueos y corrupción. Muy lejos está nuestra canción de los 20 años, nuestros sueños de años juveniles, nuestros ideales jóvenes…
Entonces: A volver a la música primera  y a las palabras originales, para que no se nos esfume la vida y pase el tiempo perdiéndolo. Juntemos sueños imposibles, grandes ideales, verdades eternas, para que muchos se puedan hacer realidad, lejos de una existencia tibia y sin sabor. Abriéndonos a todas las espiritualidades, en particular indígenas y negras, y escuchando el grito-canción de la Tierra y de todos los que sufren, construyamos la fraternidad sin frontera.


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